Por qué no deberías prestar dinero: los riesgos y alternativas

Prestar dinero a amigos y familiares: ¿Deberías hacerlo?

Prestarle dinero a un amigo o a un familiar puede ser una tarea complicada. Por un lado, queremos ayudar a esa persona que lo necesita, pero por otro lado, también debemos cuidar nuestro propio dinero. Involucrar a nuestros amigos o familiares con dinero nunca suele ser una buena idea. A continuación, te comentaré si debes prestar o no dinero a tus conocidos y cuáles son los pasos que debes seguir.

Cuándo alguien te pida dinero prestado

Es importante entender que tomar la decisión de prestar dinero siempre es difícil, tanto si lo haces como si no. Además, en muchas ocasiones termina complicando la relación. Para entenderlo mejor, escucha y aprende de la historia de Juan, quien dice que jamás volverá a prestar dinero a alguien.

Juan y Ángel eran amigos desde hace bastante tiempo. Compartían muchos momentos juntos, reuniones, partidos de fútbol, viajes, etc. En verdad, era una amistad que valía la pena. Por eso, Juan no pudo negarse cuando su amigo Ángel le pidió dinero prestado. Después de todo, confiaba en él y acordó que se lo pagaría tan pronto como le fuese posible.

Luego de unos meses, Ángel aún no le había devuelto el dinero a Juan. Incluso evitaba hablar del tema por vergüenza. Juan, por otro lado, tampoco le reclamaba para no presionarlo, pero se sentía preocupado por el capital que había cedido. Esto los llevó a separarse poco a poco, hasta que únicamente se veían por simple coincidencia en la calle.

El tiempo pasó, pero Juan jamás recuperó su dinero y además perdió un amigo. ¿Te ha sucedido algo similar alguna vez? El dinero involucra un factor emocional, por lo que darlo en préstamo no es simplemente una transacción de fondos. Un préstamo es una deuda, y aunque sea la más pequeña cantidad, es una obligación que de alguna manera quita la libertad a quien la contrae, ya sea que se tome de un banco, un amigo o un familiar.

Qué hacer cuando un amigo o familiar te pide un préstamo

Cuando alguien nos pide dinero prestado y no queremos hacerlo, quizás nos sintamos mal porque creemos que se molestará o que tendrá una mala opinión de nosotros. Entonces, ¿prestar o no prestar dinero? Debes entender que se trata de tu dinero, así que tú decides si darlo prestado o no, y no tienes que preocuparte por lo que piensen los demás.

Recuerda que la prioridad es tu seguridad económica. Si tienes que sacar de tu fondo de emergencia o si tú mismo estás endeudado, olvídalo. Si prestas una cantidad que supere tu capacidad financiera, podrías desestabilizarte. Pregúntate: ¿Prestar este dinero me va a sacar de mis planes? ¿Dejar de tener esta cantidad me impedirá cumplir mis objetivos? Si la respuesta es sí, es mejor no prestarlo.

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Si no estás en posición de prestar dinero, es mejor ser sincero y explicar por qué no puedes hacerlo. Sé simpático con tu amigo y muéstrate interesado en ayudarlo, pero de otra forma, puesto que el dinero no necesariamente puede ser la solución a su problema.

Si tienes la capacidad de prestar y te decides por hacerlo, representa una regla fundamental: presta solo la cantidad de dinero que te gustaría regalarle a tu amigo o, dicho de otro modo, nunca prestes más de lo que estés dispuesto a perder. Lo ideal sería que tu amigo te devuelva el dinero, pero si no lo hace, no te sentirás molesto y considerarás el préstamo como un regalo.

Si te decides por prestar dinero, realiza los siguientes pasos:

  • Saber el destino de los fondos: Si tu amigo te pide una gran suma de dinero para satisfacer un deseo innecesario, como un reloj, un nuevo teléfono o un automóvil, lo ideal es rechazar la petición. Pero si el destino de los fondos es algo importante o urgente, conviene que hagas lo siguiente:

Crea un contrato o pagaré con tu amigo o familiar donde se fijen las condiciones de ese préstamo. Es posible que se sienta un poco confundido porque pensará que no confías en él, pero dile que es para evitar mal entendidos entre ambos. Ten en cuenta que si de verdad desea pagarte, no debería tener problemas en acordarlo por escrito.

A continuación, debes incluir en el contrato:

  • Quién presta y quién recibe la cantidad de dinero
  • La forma de envío, la cual se aconseja que sea por transferencia bancaria para que quede registro
  • Los montos y las fechas de pago

Como amigo o familiar, puedes evitar cobrarle intereses o cobrarle un porcentaje muy bajo. Al fin y al cabo, se está ahorrando mucho dinero, como si, por ejemplo, pidiera el préstamo a una entidad bancaria.

Recomendaciones para cobrar el dinero

Sé por experiencia que cobrarle a un amigo o a un familiar es bastante incómodo y hasta penoso, pero es la única manera que tenemos de recuperar el dinero prestado. Si sientes vergüenza de hacerlo, puedes seguir el ejemplo de Lisa.

Hace unos meses, Lisa le prestó dinero a un familiar que lo necesitaba para cubrir un gasto médico. Acordaron lo necesario y fijaron una única fecha de pago. Llegó el día, pero su familiar no apareció. Por ser alguien cercano, Lisa decidió dejar pasar unos días, los cuales se convirtieron en semanas y luego meses. Como el tiempo pasaba y no tenía respuestas, Lisa llamó a su familiar sin respuesta durante un tiempo, hasta que un buen día se encontró con este familiar en el cumpleaños de su tío y le habló sobre el préstamo pendiente.

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Tras hablar, Lisa entendió que la situación de su familiar no era la mejor en ese momento, por lo que pudieron llegar a un acuerdo de pagos en cómodas cuotas. Lo que hizo Lisa fue acercarse de forma respetuosa y flexible a su familiar, quien se mostró dispuesto a pagarle lo que correspondía e inmediatamente le transfirió el fondo de la primera establecida. Fue así como, al cabo de unos meses, Lisa ya tenía todo su dinero de vuelta.

En primer lugar, debes sacarte de la mente que cobrar tiene que ser incómodo. Considera que, tal como expusieron sus necesidades sin pena, tú también puedes hacerlo. Debes entender que cobrar es lo más justo cuando no te pagan a tiempo. Eso sí, hay que hacerlo con amabilidad. A veces, la persona olvida la deuda, está demasiado estresada o en una situación difícil. En estos casos, muéstrate flexible, habla y expresa tus necesidades para llegar a un acuerdo.

Prepárate para la posibilidad de que no te devuelvan el dinero. Incluso si has firmado un contrato, es posible que no te lo devuelvan. Siempre existe esa posibilidad y las razones pueden ser muy diversas. En la mayoría de los casos, esto puede ser motivo de denuncia. Aunque si tu deudor es un familiar o un amigo cercano, eso puede traer graves repercusiones a la relación. Lo más aconsejable es llegar a una salida pacífica. Considera hablar abiertamente sobre su situación y cómo pueden resolverla sin llegar a extremos.

Tal y como lo hizo Lisa, pueden discutir un cambio en el contrato, por ejemplo, aumentar la cantidad de pagos y alargar el tiempo del préstamo. Otra solución sería acordar una alternativa de pago diferente al dinero. Si la otra persona tiene alguna habilidad profesional, podrías aceptar sus servicios en lugar de un pago monetario. Por ejemplo, si tu deudor se dedica a la construcción, sería conveniente disponer de él para reparar o hacer una obra acorde a la cantidad del préstamo.

Recuerda una frase muy cierta para préstamos de poca cantidad: «Si le prestas dinero a una persona y no vuelves a verla, es dinero bien gastado». ¿Y tú, has prestado dinero a un amigo o familiar alguna vez? ¿Cómo fue tu experiencia?

Recuerda, si tienes alguna duda, estaremos encantados de ayudarte. No te olvides de compartir este artículo con tus amigos para ayudarlos en su educación financiera. También te invitamos a suscribirte a nuestro blog para recibir más contenido útil. ¡Nos vemos en el próximo artículo!

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