Consejos clave para alcanzar tus metas de manera efectiva

La fuerza de voluntad y por qué no es suficiente

Acabo de regresar de la playa, estuvo más o menos. Fue incómodo quitarme la playera delante de todos, estoy gordo. Sabes que me molesta? Que sé exactamente qué es lo que tengo que hacer para bajar de peso, es obvio, todo el mundo lo sabe. Sabes, cada vez que empiezo una dieta, al principio lo hago todo bien: hago un poco de ejercicio, como sano y empiezo a perder peso rápido. El problema es que de pronto, en un mal día, pierdo el control y mando todo a volar, me lanzo a una taquería y pido 15 tacos al pastor, y ahí es cuando echo todo a perder.

Muchas veces, después de ese primer error, me doy por vencido y vuelvo a caer en mis viejos y horribles hábitos.

Sabes que todo el mundo, todo el mundo sabe cómo perder peso, o cómo dejar de fumar, o cómo ahorrar dinero, o cómo pagar sus deudas y su tarjeta de crédito. Ese no es el problema. El problema es que simplemente no aguantamos, y la razón es esta: la fuerza de voluntad. Escucha bien, la fuerza de voluntad no es ni nunca será suficiente. En este artículo, te voy a explicar por qué y qué podemos hacer.

La fuerza de voluntad es limitada

La fuerza de voluntad es un recurso limitado que se gasta rápidamente durante el día. Podemos decir no a una cosa, podemos decir no a otra, hasta que finalmente ya no podemos más y decimos sí. Uno de los problemas es que el mundo que nos rodea no es neutral. Imaginemos que Sandra ya no quiere escuchar comentarios sobre su panza y decide que hoy fue el último día de comer chucherías. Está muy determinada para empezar la dieta, pero cada vez que va al supermercado no puede evitar ver los dulces que tanto le gustan, que están exhibidos justo a la altura de sus ojos en la caja.

Las tiendas que antes visitaba le envían descuentos por comprar dos hamburguesas al precio de una. Puede ver anuncios de Coca Cola helada en cada esquina. Todos parecen estar esperando a que tenga un mal día y rompa su promesa de no comer deliciosas chucherías todos los días.

Somos bombardeados con anuncios y de cierta manera manipulados por los que quieren forzar sus ideas, vender sus productos y ganar nuestra atención y simpatía. Podemos limitarlo, ver menos televisión, pasar menos horas en Instagram, Facebook, etcétera, pero no podemos evitarlo por completo, a menos que nos convirtamos en ermitaños. Pero no creo que eso sea lo que queremos. Ejemplos de cómo nos manipulan: Facebook y otras redes sociales contratan personas que se dedican a investigar cómo mantenernos enganchados el mayor tiempo posible. Sus algoritmos se actualizan basados en tu comportamiento.

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Sergio nos contó que él pasaba más de dos horas al día en Instagram viendo ballenas y mujeres en bikini, y ni siquiera lo sabía. También nos dijo que ya lo solucionó, que puso un límite de tiempo diario y que ahora solo lo usa 40 minutos al día, aunque ahora que lo pienso sigue siendo bastante.

Otro ejemplo son las tiendas. Usan trucos psicológicos que funcionan como magia para que compremos más. IKEA, por ejemplo, que es una mueblería, está diseñada brillantemente. En lugar de dejarte caminar libremente, tiene un único camino muy agradable, por cierto, pero que te obliga a recorrer toda la tienda. Indirectamente, nos toman de la mano y nos dicen «¿Ya viste esto? ¿Y esto qué tal? ¿No quieres completar tu compra con esto?». Creo que esa es la razón por la que a Camille no le gusta llevarme, siempre quiero todo.

Mucho cuidado cuando visites páginas web como Amazon, eBay, MercadoLibre. También tienen sus trucos para entretenerte más tiempo y hacerte comprar más. Si compras una cámara, te ofrecen un trípode. Si compras un iPhone, te ofrecen una funda. Además, para animarte, te dicen que está en descuento y que los que compraron esa cámara también se llevaron el trípode.

El cerebro tiene dificultad para comprometerse

Seamos realistas, podemos ganarle al sistema una vez, dos veces, bueno quizás tres. Quizás lograses resistir a la Coca Cola helada que te embarraron en la cara durante 15 minutos en la cola del super. Quizás lograses entrar a Facebook solo por cinco minutos, como lo prometiste. Como dije, puedes ganar algunas, pero es prácticamente imposible que las ganes todas. Los sistemas están creados por psicólogos expertos en el comportamiento humano, conocen tus deseos y tus debilidades.

Ellos piensan: «Pongámosle al gordito la anualidad a mitad de precio, se va a inscribir, pero no va a venir». Instagram piensa: «Pongámosle unas ballenas y unas chicas en bikini, verás que se queda otra horita». Facebook piensa: «Hagamos que pase junto a los cuchillos japoneses, verás que hace que su esposo se saque la cartera». Todo está diseñado para encaminar nuestro comportamiento en su favor, y no son malas intenciones, es negocio.

El cerebro tiene dificultad para comprometerse. El cerebro no sabe hacer compromisos a largo plazo, y esta es la segunda razón por la que la fuerza de voluntad casi nunca es suficiente para lograr nuestras metas. Podemos pensar qué vamos a hacer en cinco o diez años, pero imagina que actuamos solo con la fuerza de voluntad. Tenemos un plan de ahorrar 200 dólares al mes para en siete años comprarnos un carro nuevo. Es una visión muy lejana. De repente, tienes un día horrible en el trabajo, entras a la galería y miras el nuevo iPhone sonriendo. Y boom, gastaste en él todo el dinero que ahorraste hasta este momento.

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Preferimos el placer de hoy sobre el placer de mañana.

Construyendo sistemas para alcanzar nuestras metas

Si luchamos por cumplir nuestras metas solo con la fuerza de voluntad, es suficiente un mal momento para que todo el plan se vaya a la basura. ¿Qué podemos hacer? La solución está en construir sistemas que nos ayuden a lograr nuestras metas. Un sistema que nos ayude a mantener la dieta y hacer ejercicio, por ejemplo. Si tenemos nuestra serie favorita, decidir que podemos verlas solo mientras hacemos ejercicios de fitness. De esta manera, no olvidaremos hacer los ejercicios diarios y los combinaremos con algo agradable. Quizás pronto estarás pendiente para tu rutina de ejercicio.

Un sistema para pasar menos tiempo en las redes sociales no es suficiente decidir que desde hoy vas a pasar solo 30 minutos al día. Necesitamos algo o alguien que nos controle. Puede ser una alarma sonando cuando hemos pasado en Instagram o en Facebook más de 30 minutos, o una madre llamándote cuando subas más de dos fotos en el mismo día, o mejor aún, bloquear las páginas de forma automática después de cierto tiempo, o que las redes sociales estén disponibles solo en ciertas horas del día. Nosotros lo hacemos con éxito con el correo y otras redes sociales.

Un sistema que nos ayude a ahorrar, por ejemplo, tener establecida una transferencia automática a otra cuenta bancaria el día de pago. Ahorro automático. O poner una alcancía en un lugar que sea imposible de no ver, y cada vez que regresemos a casa después de las compras, poner allí el resto de dinero que nos quedó. Y lo más importante, saber el propósito de por qué ahorramos, porque sin ello es fácil gastar el ahorro en la primera necesidad que nos ocurra.

Ahora ya sabes qué hacer. Piensa en qué quieres lograr y después busca el sistema que te ayude a alcanzar la meta.

Te dejo también el truco que algunos usan para manipularnos, es el mismo vídeo donde Sergio habla de su experiencia con los casinos y también es el primer vídeo del canal que hacemos junto con él. ¿Qué te parece este nuevo canal? Saludos amigos, hasta la próxima semana.

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